UN VERANO DE ARTE EN MADRID

De nuevo comienza el verano con todo lo que eso significa: calor, sol, luz e incluso para algunos afortunados, vacaciones. Los destinos más deseados en general, son las zonas costeras. En Madrid, en agosto hace un calor casi insoportable y se vacía. Sin embargo, pasear por las calles a la sombra, es muy agradable y este verano en particular, Madrid cuenta con un repertorio de distintas exposiciones muy interesantes.

Las galerías madrileñas inauguraron sus exposiciones de verano en junio y estarán hasta finales de Julio. Las más notorias de ver en mi opinión son Bernd Ribbeck en Casado Santapau, una colorida y divertida muestra bien estructurada de la mano del artista suizo, Kiko Perez con sus composiciones geométricas con ciertos toques de caos bastante personales en Heinrich Ehrhardt, o la japonesa Michiko Kon en Michel Soskine, una curiosa exposición sobre naturalezas muertas de la mano de una estética surrealista que puede dar la imagen de unas fotografías de Alicia en el País de las Maravillas algo macabre. Milena Muñiz en Travesia 4, la única de las cinco exposiciones que está compuesta de escultura con una identidad entre lo figurativo, los abstracto, lo surrealista y el color en contraposición con la exposición colectiva Original Fake en Maisterravalbuena, una muestra algo más reflexiva y compleja, que no por ello deja de ser interesante y divertida al mismo tiempo.

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EL PINTOR ESPAÑOL, MAILLO

Las obras de Maillo son una buena inversión por menos de 6.000 euros. Una inversión de presente pero, sobre todo, de cara al futuro. Un joven que hace del talento gran parte de su ADN. Oriundo de Getafe, tiene 32 años. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y está representado por la Galería Ponce+Robles en la capital de España. Sus obras ya se encuentran en colecciones de China, Francia, Colom­bia, Perú, México, Brasil, Suiza o Alemania.

1. ¿Cuáles son tus comienzos después de graduarte en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid?
Soy seleccionado por Virginia Torrente para participar en la primera edición de Intransit, donde algunos alumnos recién licenciados entramos en contacto por primera vez con críticos, comisarios, galeristas y demás agentes de la escena artística para desarrollar una exposición en formato de laboratorio de intercambio de ideas. Antes de esto también fui seleccionado por el departamento de pintura para participar en el stand de la Universidad Complutense en una feria. Ahí realice mis primeras ventas, vendí todo un montaje de obras de pequeño formato. Meses después de esto, conozco a mi galerista José Robles y acordamos una exposición individual que tenemos que aplazar ya que Juan Ugalde me selecciona para participar en la exposición institucional A Vueltas con la Maldita Pintura en el Museo ICO.
¿Cuáles son tus referencias históricas y con que artistas te sientes mas identificado?
George Condo, Jonathan Lasker, Philip Guston, David Salle, son mis pintores de cabecera. Sin olvidar a Basquiat, Twombly, Tapies, Picasso, Goya o Velázquez, referencias básicas. Pero me siento muy identificado y atraído con la manera que tenia Picabia de entender la pintura. Otros pintores mas actuales con los que mi obra puede dialogar más y que sigo por redes son: Trudi Benson, Paulo Nimer Pjota o Josh Reames.
Tu fuente de inspiración son los cómics, la música y las series de televisión. Bebiendo así de la brecha entre baja y alta cultura, ¿qué quieres trasmitir?
Quiero transmitir la complejidad de vivir hoy en un mundo a toda hostia para el cual no estamos preparados, donde la capacidad de discernimiento de una realidad que no llegamos a entender está desbordada… No sabemos muy bien como nos afecta. ¿Cómo nos hacemos a nosotros mismos? ¿Son impuestas nuestras necesidades o propias? Yo me agarro a la cultura, entendido ésta como una red de referencias, conexiones y conversaciones. Pongo eso en el lienzo a modo de mapa conceptual, de campo de batalla. Líneas y manchas se superponen en un dialogo delirante fluyendo orgánicamente, espejo del propio mundo… Aprendiendo, desaprendiendo, progresando y regresando. Quizás todo esto transmita miedo o ansiedad, pero también mucho esplendor y yo fluyo ahí, en esa imagen verdadera del mundo que ya no entiende la exclusividad aristocrática del gusto.

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