EL ARTE DE VENDER ARTE

Todo ser humano es un vendedor. La venta comienza en nuestro nacimiento, es la primera habilidad que aprende un niño. Entonces ya sabe que con una sonrisa conseguirá un abrazo. Más tarde, según va creciendo, con una buena nota en el colegio conseguirá una bicicleta nueva; Un buen trabajo se conseguirá en la entrevista donde habló de sus buenas cualidades; una pareja que consiguió tras vender su marca personal…etc. De una forma eficaz el arte de vender resume el viaje de la vida. Lo que somos y adquirimos en la vida es el resultado de una venta y por ello el saber vender bien es una de las habilidades más importantes que podemos adquirir.

Estas habilidades de venta que utilizamos en la vida diaria se pueden aplicar en el lugar de trabajo, vendiendo no solamente la marca personal de uno mismo, sino la marca de un producto. Como cualquier disciplina, la venta es un arte que requiere práctica para su mejora. Al igual que otros talentos y habilidades que se perfeccionan con el tiempo, la venta de arte requiere años de entrenamiento y experiencia de mercado junto con habilidades que lleven a dominar la acción de venta en este campo.

La base en la venta del arte es la confianza. Independientemente de tener un profundo conocimiento del mercado, la confianza que un cliente deposita en un vendedor es el elemento más valioso y a la vez más difícil de conseguir. La confianza puede tardar años en construirse y en ocasiones con un solo error se disuelve. Por experiencia propia, la mayor confianza es la que valida el éxito. En cada compra el objetivo es aunar la estética con el poder adquisitivo y con ambos componentes tratar de conseguir la mejor obra posible. La validez de la compra se muestra con la evolución de la obra en el mercado y la subida de valor de esta.

 

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¿COMO SE EMPIEZA A COLECCIONAR ARTE?

El pasado año, según un estudio que se lleva anualmente a cabo en la feria Holandesa TEFAT de Maastricht, el mercado del arte generó ventas por valor de 63.800 millones de dólares. Un importante numero de estas fueron hechas no por galeristas, ni casas de subasta sino por consultores de arte. La fiebre del oro del arte ha atraído a una multitud de ejecutivos poderosos, venidos de casas de subastas o importantes galerías, que están impecablemente conectados y que manejan gracias a su larga experiencia y conocimiento grandes adquisiciones. Algunos de los ¨jugadores¨ más reconocibles son: Sandy Heller (asesor entre otros del magnate Steven Cohen), Amy Capellazo (que estuvo al frente del departamento Contemporáneo de Christies durante más de una década), Daniella Luxembourg (entre otros clientes de prestigio encontramos la conocida figura de Ronald Lauder), Kim Heirston (considerada una importante socialite en NY, conocida por haber vendido una de las primeras obras de Hirst en formol) o Teriha Yaegashi (principalmente conocida por ser la manager de Takashi Murakami). Todos ellos representan la cúspide de la pirámide; pero empecemos por examinar los principios básicos.

 

Empezar una colección de arte sin asesoramiento es como invertir en bolsa sin conocer la naturaleza o beneficio de sus diferentes productos. El mercado del arte contemporáneo es muy extenso, por lo que comprar sin conocimiento ni asesoramiento es una labor que puede fácilmente llevar a una compra equivoca. El arte hay que comprarlo principalmente con el corazón, pero también con la cabeza.La intervención por parte de la figura del consultor de arte es algo habitual y bien considerado, dentro del contexto del mercado americano, que sigue siendo, con un gran margen de ventaja frente al resto, el primer mercado a nivel mundial. En Europa es un servicio cada vez más requerido y la figura del consultor es cada vez más considerada llegando a ser en algunos casos hasta esencial.

 

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